domingo, 11 de noviembre de 2018

LA CAMPAÑA ELECTORAL DEL FSLN


LA CAMPAÑA ELECTORAL DEL FSLN

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El análisis de la evolución de la campaña electoral evidencia que el FSLN había perdido las elecciones desde antes de su inicio. La reducción de preferencias antes de la campaña a menos del 30% de la población apta para votar, constituía una erosión difícil de superar para un partido que enfrentaba condiciones económicas, políticas e internacionales adversas. El 87.3% de los votantes del FSLN había decidido su voto antes del inicio de la campaña.

Lo contrario a esta posición también se evidencia en los datos sobre los votantes UNO, que señalan que un 23% decidió su voto durante la campaña y otro 13% en el momento mismo de votar, para un total de 36.1% del voto UNO que estaba indeciso antes de la campaña.

Sin embargo, los resultados a partir de los votantes de flujo fueron muy negativos para el FSLN. De los que decidieron su voto durante la campaña, el 71.6% votó por la UNO y el 12.4% por el FSLN; mientras, del grupo que decidió en el mismo momento del sufragio, un 54.8% votó por la UNO y el 21.4% por el FSLN.

Tanto los resultados finales, como los datos sobre la evolución de la campaña, indican un ascenso para el FSLN en diciembre, un bajón en enero y una ligera recuperación en febrero, pero no al nivel requerido para una victoria. Esto también constituye una evidencia sobre la importancia de la campaña.

El hecho de no haberse logrado recuperar el nivel de diciembre implica que la campaña del FSLN llegó a un pico prematuro dos meses antes de las elecciones. Desde esta perspectiva resulta necesario plantear, obligatoriamente, el tema de la teoría de las campañas cortas, preferiblemente de seis semanas, utilizado por el Partido Republicano en Estados Unidos y la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la República Federal Alemana. 

En este sentido, el consultor político del Partido Social Demócrata Alemán (PSD), Harry Walters, informa que James Baker, como Gerente de Campaña para Reagan y luego par Bush, consagró la campaña de 6 semanas, lo que ha sido copiado exitosamente por la CDU. Como corolario, se recomienda también concentrar en sólo 2 ó 3 los temas de campaña y utilizar "campañas negativas" de acusaciones de escándalo fretne al contrincante, sólo cuando uno está detrás en la campaña y no dejar de usarlas en tales circunstancias.

En cuanto al contenido de la campaña del FSLN, se pueden considerar los siguientes elementos:

- La campaña del FSLN priorizaba la proyección del candidato a la Presidencia, quien efectivamente tenía una imagen muy positiva; sin embargo, éste no fue el factor decisivo. La imagen de la candidata de la UNO también era positiva, salvo el hecho de que una mayoría de los votantes cuestionaba su capacidad de gobernar; pero al final, tanto estos como muchos que tenían una opinión favorable a la imagen de Daniel Ortega, votaron por ella. A la postre, el contexto de las elecciones probó no ser tanto una contienda entre candidatos, sino un referéndum sobre el tema político de la guerra y la paz.

- En este tema crucial de la guerra y la paz, la oferta electoral del FSLN no tenía credibilidad. Ocho años de guerra, el desgaste en las esperanzas de una paz negociada por la diplomacia sandinista, un discurso ambiguo, a veces conciliatorio y a veces beligerante, la invasión norteamericana a Panamá y las tensiones posteriores misma, pusieron en duda la capacidad sandinista de alcanzar la paz. Por otro lado, el planteamiento de paz que hizo la UNO tuvo más credibilidad, por la oferta de abolir el SMP y porque a los Estados Unidos, patrocinaban a la Contra y a la UNO, por lo que se podía entender que la guerra terminaría al ganar ésta las elecciones.

El dato más contundente de la encuesta post-electoral es la respuesta afirmativa del 75.6% de los encuestados "si los sandinistas hubieran ganado, la guerra no habría terminado nunca" (91.8% de los votantes UNO, 56.7% de los votantes sandinistas). Es decir, la base electoral sandinista dudaba que la guerra fuese a terminar con una victoria del FSLN. En cuanto a los votantes UNO, el 90% de respuesta afirmativa a esta pregunta representa uno de sus más altos consensos en la encuesta.

- En general, existía una asimetría entre las ofertas políticas del FSLN y de la UNO. Si bien estar en el poder es ventaja una campaña electoral (por ejemplo, poder tomar decisiones sobre temas claves), también existe una asimetría en cuanto a las ofertas electorales entre el partido en el poder y la oposición. Las ofertas electorales del partido de gobierno son comparadas con su gestión, con la labor percibida y experiencia vivencial de los participantes, mientras las ofertas de la oposición son esperanzas. La consigna central "Todo Será Mejor" se comparaba con 10 años de gestión económica, en que los últimos 7 habían sido de continuo deterioro; a la vez, el tema de la mejoría económica se ligaba a la finalización de la guerra. Sumado a ello, la oferta de la UNO hecha por medio de Francisco Mayorga, de "mejorar la economía en 100 días" representaba una esperanza para muchos votantes.

- Ciertos temas enfatizados por los sandinistas, como la presencia de somocistas en las filas de la UNO y la privatización del Area Propiedad del Pueblo, tenían peso, en el sentido que eran puntos débiles en la oferta de la UNO para muchos votantes, pero eran temas secundarios, que quedaron supeditados a los temas de guerra-paz y recuperación económica.



FSLN: una campaña muy costosa y muy vistosa

En la pregunta acerca de lo que menos gustó de la campaña del FSLN, el mayor nivel de respuestas se refirió "el nivel de gasto" (11.5% de los encuestados). Se considera que el FSLN intentó una campaña larga y costosa, que no dejó de explotar ningún mecanismo de propaganda en reconocimiento a las difíciles condiciones en que ésta se desarrollaba y a lo peligroso del contrincante, siendo éste el Gobierno norteamericano con su intervención política y el financiamiento a la campaña de la UNO.

La costosa y vistosa campaña del FSLN, comparada a la modestia e inefectividad de la campaña de la UNO, hizo aparecer a ésta última -respaldada por Estados Unidos- como la débil frente a la arrolladora máquina sandinista. Eso atrajo al votante que tiende a favorecer "al de abajo" y propició también el voto de "castigo" al sandinismo, de parte de aquéllos que quisieron protestar por determinadas políticas o actuaciones del FSLN, pero sin pensar que éste iba a perder, con todas las consecuencias de su derrota para los intereses de esos mismos votantes.

El alto nivel de gasto para garantizar una victoria en circunstancias difíciles, no desvirtúa el triunfalismo que caracterizó a la campaña del FSLN. Había confianza en la victoria, igual que había resignación a la derrota en sectores de la UNO y en Washington. Estas expectativas se basaban en el eficiente aparato de campaña del FSLN, la gran convocatoria en las concentraciones y los resultados de las encuestas, sobre todo de las empresas norteamericanas.




EL "ERROR" DE LAS ENCUESTAS Y EL VOLUNTARISMO DE VICTORIA DEL FSLN


EL "ERROR" DE LAS ENCUESTAS Y EL VOLUNTARISMO DE VICTORIA DEL FSLN



El problema de las encuestas norteamericanas consiste en que su "procedimiento estándar operacional" ("standard operating procedure") reduce el nivel de los "no sabe/no informa/voto secreto", mediante la asignación del encuestado a la candidatura presumible de "inclinaciones claras" detectadas por preguntas indirectas.

Las encuestas norteamericanas tuvieron mayor peso en Washington por el etnocentrismo que caracteriza a la cultura norteamericana. Cuando se trata de algo que involucra tecnología, se confía en lo norteamericano sobre lo latinoamericano. Por demás, las otras empresas de medición de la opinión pública nicaragüense, costarricense y venezolana, estaban enfrascadas en la "guerra de las encuentas".

El hecho de que las encuestas norteamericanas coincidieron con la tendencia global de las encuestas en que confió el FSLN, pero con mayores porcentajes al haber reducido los "ns/ni/voto secreto", aumentó la certeza en la victoria en el campo sandinista.

Por otro lado, las encuestas realizadas por Borge y Asociados, CIID-GALLUP y Vía Cívica tenían fallas metodológicas que les restaban credibilidad. Sistemáticamente, ellos se negaron a divulgar sus metodologías, precisamente por su bajo nivel.

Sin embargo, esas mismas fallas metodológicas son elementos que les permitía captar mejor la votación UNO, porque proyectaban una "semiótica política opositora", que logró captar una parte del voto UNO encubierto, aunque esto producía otras distorsiones en cuanto a captar la votación, tanto para el FSLN como para los otros partidos.

La "Guerra De Las Encuestas" entre las políticas y periodísticas en pugna, proyectaba a éstas como un elemento más en la lucha política. Las fuerzas intentaban canalizar el efecto sicológico positivo de ser el probable ganador y traducirlo en votos adicionales ("ban-wagon effect").



SINTESIS
 En resumen, las características de los candidatos y los temas secundarios no tuvieron mucho peso en los resultados. Las elecciones nicaragüenses de 1990 fueron decididas por un grupo de votantes de flujo, cuya preocupación exclusiva era encontrar el camino más promisorio para terminar la guerra y emprender una recuperación económica. En ese sentido, las elecciones fueron un referéndum sobre la paz y la recuperación económica.

- La campaña del FSLN no logró contrarrestar a la UNO el productivo tema político del SMP. Incluso, al llegar a enero y febrero, la campaña del FSLN ignoró ese tema, dejando cancha abierta a la UNO en el punto específico de mayor impacto entre los votantes de flujo.





Además, la "guerra de las encuestas" desacreditó el valor científico que éstas tiene frente a una parte de la población, al ver que cada partido y los medios afines a los mismos promovían la divulgación de resultados favorables a su causa, que eran diametralmente opuestos a los resultados de las encuestas de su contrincantes, neutralizando así el mismo "band wagon effect" que se trataba de generar.

Eran en este contexto que las encuestadoras norteamericanas (Greenberg-Lake para Iniciativas Hemisféricas, Bendixen and Schroth para Univisión y Belden & Rosenello para ABC y el Washington Post) adquirían una importancia preponderante en el análisis de los partidos, de los grupos observadores, de las embajadas yu de los medios de comunicación. Entre todos estos sectores existía la opinión que el FSLN iba a ganar.

La expectativa de victoria en el FSLN también se basaba en un voluntarismo fundamentado en 10 años de movilizaciones exitosas. Cuando el FSLN fijaba un objetivo y dedicaba sus estructuras, cuadros y recursos para la movilización del pueblo nicaragüense en búsqueda de su consecución, siempre se lograba el objetivo.



CONCLUSION
La lista de éxitos incluye el derrocamiento de la dictadura somocista, la Cruzada Nacional de Alfabetización, las Jornadas Populares de Salud, las Batallas en la Producción del Café y el Algodón, las elecciones de 1984, la Derrota Estratégica de la Contrarrevolución montada por Estados Unidos, la Reunión UIP, la "Operación Bertha" de Cambio de la Moneda y la movilización para hacer frente al Huracán Juana. Las elecciones de 1990 fueron la excepción, la primera vez que una movilización masiva sandinista no dio el resultado deseado desde 1979.

En la campaña 1989-1990 el aparato del FSLN funcionó en forma impresionante, la convocatoria fue contundente; así lo demuestra la cobertura de la propaganda y las concentraciones en todo el país, sobre todo la de Managua el 21 de febrero. Sin embargo, el objetivo electoral no se logró.

Otros comentarios sobre la campaña del FSLN en las fuentes investigativas indican que, acciones adoptadas expresamente en el contexto de una campaña, sin que tengan precedente ni perspectivas de continuidad posterior, pueden ser contraproducentes. Esto incluye el desplazamiento de personas a su lugar de origen, tras largos períodos de desvinculación con el mismo, para fines de campaña. La permanencia del vínculo de una persona, o la continuidad de una acción, es lo que otorga credibilidad en las elecciones.



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LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LA UNO


LA CAMPAÑA ELECTORAL DE LA UNO


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La campaña de la UNO fue al estilo del "populismo de derecha", que ya tiene una presencia fuerte en el escenario político latinoamericano contemporáneo. La existencia de la coalición fue la que permitió este tipo de campaña, ya que muy pocos de los partidos que conforman la UNO tienen un perfil o estilo remotamente populista.

El populismo de derecha como fenómeno político latinoamericano ha tenido expresiones en las campañas presidenciales de Menem en Argentina, Collor de Melo en Brasil, Fujimori en el Perú y Chamorro en Nicaragua. Las características son:

- Líderes con imágenes que no son de políticos. Algunos son proyectados prácticamente como deportistas o artistas y otros como técnicos. En el caso de Violeta de Chamorro se evocaba casi subliminalmente una imagen de religiosidad. El denominador común del populismo de derecha es el rechazo de la imagen del político y la construcción de una imagen casi diametralmente opuesta.

- Mensajes que alientan una esperanza de mejoría económica difusa e indefinida. Se proyecta más bien la imagen de algún plan o programa económico casi milagroso, que pueda resolver la situación. Se apela a un "sentido común y místico" inmediatista, que acepta soluciones mágicas. En el caso nicaragüense, el equivalente es la promesa de Francisco Mayorga de componer la situación económica en 100 días. Dicha promesa, ridiculizada en la campaña, tuvo su impacto. Tanto en las encuestas como en las entrevistas a profundidad, éste ha resultado uno de los elementos que más gustó de la UNO: " la mejora económica en 100 días.

- Un mensaje de "cambio" abierto, de tal manera que cada grupo e individuo pueda definir a su gusto un contenido propio de este concepto.

- La obtención de respaldo en la población más marginal, con menores niveles de educación y disponibilidad de recursos.

- Una política económica de derecha en el Gobierno, de acuerdo a las fórmulas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

En el caso nicaragüense, se produjo también la compra de votos entre la población más marginal. Las entrevistas han confirmado este hecho a nivel nacional. Sin embargo, esa práctica no es considerada decisiva, ni mucho menos; tampoco existía mecanismo de control alguno que fuera efectivo para garantizar que el voto comprado fuera efectivo. Se considera que esta práctica más bien simbolizó un anticipo del "baño de dólares" que vendría sobare el país en caso de una victoria UNO; por eso se realizó en aquellos sectores donde el nivel de educación y la situación económica hacían más efectiva esa línea de apelación.

La campaña de la UNO contaba con menos activistas y menos capacidad de movilización. Un 36.7% de los votantes UNO asistieron a algún acto o actividad de campaña frente, al 60.6% de los votantes del FSLN. Sin embargo, la UNO tuvo una serie de respaldos políticos y de organizaciones, que compensaban las debilidades de los partidos que conformaron la coalición:

- El Gobierno norteamericano aglutinó a la coalición política y financieramente y propició la resolución de los conflictos internos, tal como la selección de los candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia.

- La red de organizaciones nacionales e internacionales financiadas por la National Endowment for Democracy (NED); por ejemplo, Vía Cívica.

- Las estructuras de poder tradicionales en localidades donde el sandinismo tenía el poder formal, pero otras estructuras ostentaban el poder local real.

- La Iglesia Católica, desde el púlpito y a través de grupos como los carismáticos. En la encuesta post-electoral, el 48.9% de los encuestados opina que la Iglesia apoyó a la UNO y el 32.8% opina que la Iglesia fue neutral, mientras que un 2.3% declara que apoyó al sandinismo.

- Las estructuras de la Contra, sobre todo en las comarcas donde ejercía una influencia decisiva. Esto creó uno de los grandes desbalances de la campaña; los activistas del FSLN no podían trabajar en esas zonas, porque podían ser asesinados y así se obtuvieron resultados muy fuertes a favor de la UNO. Por ejemplo, la Contra ha tenido una influencia muy fuerte en los cinco municipios donde la UNO recibió más del 80% del voto: Muelle de los Bueyes, Camoapa, Teustepe, Villa Sandino, El Almendro.

- En la V Región (Boaco y Chontales) la abrumadora mayoría electoral de la UNO se presenta donde coinciden los tres factores que se acaban de mencionar: una estructura de poder real tradicional fuerte, con mucha mayor influencia en la población que la estructura formal sandinista; una iglesia movilizada abiertamente a favor de la Resistencia Nicaragüense y la UNO; y un ejército irregular operando como estructura de apoyo a la UNO en casi todas las comarcas de la región.

En cuanto a los temas políticos que más gustaron a los votantes de la UNO, la encuesta post-electoral registró el siguiente resultado: SMP 57.3%, Cambio Prometido 20.0%, Fin de la Guerra 8.4% y Todo 5.5%

LA BASE POLÍTICA DEL FSLN


LA BASE POLÍTICA DEL FSLN

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Después de lo dicho aquí vale la pena preguntarse por qué el FSLN logró mantener el 40.8% del voto, a pesar de la adversidad en los factores externos e internos. En este sentido, destacan los siguientes aspectos:

- Primero, en cuanto a la correlación de fuerzas políticas a nivel de base, la Revolución Popular Sandinista desarrolló los gérmenes de una nueva cultura política, con carácter revolucionario. El sandinismo cuenta con una base de apoyo que oscila entre el 25% y 30% de la población que está inmersa, en mayor o menor grado, en la nueva cultura política. Esta base sandinista (25-30%) es sólida y de difícil reducción.

Los sandinistas identifican sus intereses, valores y expectativas de futuro con un Proyecto Político Propio, con altos niveles de intensidad en sus creencias y actividades políticas. Esto incluye la disposición al sacrificio en aras de avanzar hacia sus ideales políticos.

- Segundo, en cuanto a las características organizacionales del sandinismo es la única fuerza política unificada en Nicaragua. Los conservadores, los liberales, los demócratas cristianos, la izquierda marxista, están divididos en tres o más fracciones. La la derrota electoral será la prueba máxima para la consolidación o no de esta característica.

La dirección, la militancia y la base tienen altos niveles de coherencia política, disciplina y disposición al sacrificio y alto potencial de movilización.

- Tercero, la calidad de la identificación como sandinista, en la base del FSLN. Por ejemplo, el hecho de que un 56.7% de los votantes sandinistas en la encuesta post-electoral estuvieran de acuerdo con la proposición de que "la guerra no iba a terminar nunca si los sandinistas hubieran ganado". Sin embargo, votaron por el FSLN, a pesar de la expectativa de continuidad en los sacrificios para la defensa.

- La base política de la derecha es menos de la mitad que la revolucionaria; es una base más pasiva y menos movilizable. Sin embargo, esa base es portadora de la cultura política tradicional, que mantiene su fuerza en Nicaragua. En 1990 se demostró la capacidad de potenciar el tradicionalismo del pueblo.

- La mayoría absoluta de la población nicaragüense, por lo menos en un 55%, tiene muy bajos niveles de desarrollo político y no tiene inculcada ninguna cultura política sistemática. El FSLN logró captar del 12% al 17% de ese grupo en las elecciones de 1990, en condiciones muy adversas. La derecha logró movilizar a la mayoría de la población, con bajos niveles relativos de "politización", pero no en una forma que excluya futuras competencias con el sandinismo.



SINTESIS
El nuevo Gobierno logró satisfacer la expectativa de la paz mediante la desmovilización de la Resistencia Nicaragüense y la demanda de abolir el Servicio Militar Patriótico (SMP). La encuesta de evaluación de la coyuntura post-electoral a los 100 días del nuevo gobierno, identificó la abolición del SMP (39%) y la finalización de la guerra (22.6%) como los mayores logros del nuevo gobierno, para un total del 61.6% de las respuestas.

Existía sin embargo preocupación sobre la estabilidad de la paz lograda, ya que un 59.2% de los encuestados consideraba que podría haber una guerra civil en Nicaragua y un 49.2% opinaba que podría producirse una intervención militar norteamericana.

Además las expectativas económicas generadas por la campaña no habían sido satisfechas a los 100 días. El 57% de los encuestados identificaba la crisis económica y los bajos salarios como los aspectos más negativos del nuevo gobierno. Un 81.7% calificaba la inflación como mayor que antes, un 68.3% consideraba mayor el desempleo y un 54.7% identificaba desmejora en los servicios de salud.

Por otro lado, había polarización en cuanto a las posibilidades futuras de superar el problema de la inflación (39% consideraba que sería mayor y el 38% menor) y del desempleo (41% mayor / 37% menor); pero persistía la expectativa en que el programa económico daría resultados positivos eventualmente (52% mejoría / 24% peor). Al momento de la encuesta, esto reducía los efectos políticos negativos de un empeoramiento en la situación económica, ya que aún había confianza en la estrategia global.

También había polarización acerca de las propuestas de cambios estructurales del nuevo gobierno. Concretamente, una polarización al nivel del 40% en torno a la privatización del Area de Propiedad del Pueblo, la devolución de tierras entregadas por la Reforma Agraria y la política laboral del nuevo gobierno. 

CONCLUSION

La encuesta sobre la coyuntura post-electoral, a los 6 meses del nuevo gobierno, reveló hasta qué punto es exigente la opinión pública. El fin de la guerra y la desmovilización de la Resistencia Nicaragüense, ya logrados, comenzaron a reducirse inmediatamente como factores de importancia frente a la agenda económica no resuelta. La respuesta a los 6 meses sobre "las expectativas al asumir el gobierno de la UNO" fue la siguiente:

-Mejoría Económica 39.2%
-Otros 26.4%
-Fin de la Guerra, Desmovilización de R.N. 14.0%
-Fin del SMP 10.0%
-Córdoba Oro 5.2%

El tema económico comenzó a predominar en el escenario político. La evaluación de la situación continuó siendo negativa, e incluso era más negativa que en la evaluación de los 100 días. Un 58% consideró que la situación económica global era peor que antes y un 78% consideró peor que antes el desempleo.

Lo más grave para el gobierno era el indicio claro de pérdida de credibilidad: un 56.8% consideró que el Gobierno no había cumplido, mientras un 12.4% pensó que era "poco tiempo para valorar", un 11.2% calificó el cumplimiento de "más o menos" y un 10.4% afirmó que este gobierno "sí cumple."

La salida inmediata para el gobierno era el proceso de concertación, que gozó de credibilidad en la opinión pública. Un 51.6% opinó que ese proceso podría solucionar los problemas económicos y un 12.2% pensó que "tal vez", mientras un 30.8% tuvo una opinión negativa y el 5.2% no supo o no respondió. Con el logro del Acuerdo de Concertación, posterior a la encuesta, el punto clave para el gobierno pasó a ser su cumplimiento y los resultados concretos que pudieran surgir del mismo.

Las tendencias políticas futuras de la UNO en la opinión pública, dependerán de una mejora efectiva en la situación económica global y de la conservación de la paz lograda. El logro de una estabilidad política y económica es esencial para el gobierno, pero el resultado final tiene que ser un repunte económico, si se piensa satisfacer las expectativas generadas.


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